No hay juego de apuesta legal, todos         tienen sus trucos y trampas  

POR: ALEJANDRO SANTANA

 

Con los juegos de azar y sus  artimañas tuve mi primer encontronazo en  el 1982, en la Provincia de Samaná, para la fecha estuve allí, como director de radio Samaná.

A los tres días de haber llegado a esa Provincia, un barahonero que era el gerente del banco de Reservas, me escucho y me fue a buscar a la emisora, me invito al hotel turístico, bahía BIS, el Cayacoa, esa vez operado por unos Canadienses.

Me invito a ese hotel a presenciar las carreras de cangrejos, para mí fue una novedad, nunca había escuchado algo igual, eso consistía en  colocar diez cangrejos en una caja de cartón, ponerles números.

La carrera consistían en colocar boca abajo a la caja con los cangrejos en una ronde, se movían, se levantaban las cajas y el cangrejo que saliera primero de otra ronda más grande, ese era el ganador.

Mi amigo y compueblano, Héctor Pérez Espinosa, me había presentado a la animadora del espectáculo, una morena preciosa, llamada Magdalena, cuando los que la asistían en el espectáculo recogieron los cangrejos, le borraron el número tres al ganador y le colocaron el seis, acto seguido lo colocaron en otra caja donde había otros cangrejos.

Me detuve a ver los cangrejos, unos les faltaban dedos, a otro una boca o las dos, en fin habían unos mal trechos, pero el que ahora pasaba a ser el seis, era robusto, con mucha agilidad y se veía en buena salud.

Comenzó la otra carrera, yo aposte a la primera y a esa y a las otras , en todas ganaba porque apostaba al mismo cangrejo robusto al que le cambiaban el numero luego de cada carrera.

Todas las presentaciones las hacían  en español, pero la ultima la hicieron en un inglés del cual yo no entendí nada y no me di cuenta que se cambiaba la metodología hasta que se cerraron las apuestas y se anunció en puro español que se cambiaba el sentido del evento: El cangrejo que saliera de ultimo ese era el ganador.

Debo decir que como barahonero  con viveza gane todas las carreras, una 5 en total, se ganaba cien pesos por cada  25 pesos apostado, en cada carrera apostaba cien pesos, pero al anunciarse en ingles el cambio del sentido de la carrera, perdí todo lo ganado, porque por ambicioso lo aposte todo y lo perdí.

Ahí fortalecí mi creencia de que todo juego de azar tiene sus trampas y sus engaños….Cuando hable con Magdalena la animadora del evento, me dijo que ese evento no era para dominicanos porque los dominicanos sabíamos mucho que era para esos canadienses, que se divertían con cualquier cosa.

Siempre he tenido el criterio de que todos los juegos tienen sus trampas ya que en mi natal vi muchas veces el juego de la colora y la barajita y notaba como engañaban a muchos ilusos, las loterías, Nacional, o como se llamen son verdaderos robos, la Nacional fue seria cuando el padre Billini la fundo, que era benéfica, pero a partir de ahí ha venido a ser el  botín de muchos políticos.

Alejandro Santana

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