Mi amigo, el enajenado

Esta, es una historia para reflexión…

 

POR:-ALEJANDRO SANTANA

Es difícil, para cualquier persona, describir a un amigo, destacando sus afecciones de salud, pero para darle fuerza y color a esta historia debo hablar claro, para que todos entiendan que detrás, de un problema mental, en ocasiones hay lucidez.


La historia que les compartiré, data de más de 50, años, está suplementada en amistades, solidaridad y defensa a un mozalbete, que no creo que pasará de los 16 años.

El escenario fue el patio español del hotel Guarocuya, un lugar muy exclusivo para la fecha en que ocurrieron los hechos, yo solía asistir a ese lugar invitado por amigos que contaban con dinero para pagar, el precio de esa exclusividad.

Como otras tantas veces, me encontraba sentado, compartiendo con tres asiduos amigos, ya había entrado la noche, a nuestro alrededor habían otros parroquianos, entre ellos tres jóvenes, que no conocía, entiendo que habían venido de otros lugares, porque el lugar era muy concurrido.

En eso llegó el amigo de la historia a quien identificaré como, X, merodeando por el lugar, como era costumbre de algunos mozalbetes, que se colaban en el lugar porque tenia acceso desde la playa,(ellos no entraban por las puertas destinadas para tales fines).

Entiendo hoy que era de esos que les gustaba que les invitaran a compartir, sin pensar en las consecuencias de sentarse en una mesa y no tener para responder en caso de eventualidades.

Eso le pasó a mi amigo X, sin conocerlos se sentó, ya se habían consumido varias cervezas, las que pagaron cuando el accedió a la invitación, a partir de ahí el fue el que pedía al camarero, lo que se consumiría.

Para no hacerle larga la historia, les diré que los que lo habían invitado se fueron yendo discretamente, ya se habían pedido unas tres…Bien frías.

Cuando el camarero cae en cuenta de que mi amigo X, era el que quedaba ingiriéndose las cervezas, le pidió que hiciera efectivo el pago de la cuenta…Tremendo problema…

Muchos alegatos, entre ellos , que él era un invitado en esa mesa y que ellos le habían dicho que pidiera y no se preocupara, que ellos lo respaldarían con el pago.

Los gritos y alegatos llamaron la atención de quienes estábamos en el lugar, este no tenia ni un Quiqui, pero el asunto llegó a infarto cuando el camarero amenazo con llamar a la policía, en el lugar había uno de servicio.

Mi amigo X, escandalizaba con sus gritos de impotencia cuando se presento el uniformado amenazándolo con llevarlo detenido y amenazarlo con someterlo a la justicia por Fullero, para la época el fullero era un delincuente cualquiera…Pagaba, o amencia preso, le daban sus bofetadas y lo llevaban a la fiscalia, donde lo condenaban a pagar lo consumido.

Fue ahí , cuando yo intervine, la suma adeudada eran algo mas de cien pesos, me comprometí con el camarero que me conocía, aceptó que al otro día yo le hiciera el efectivo lo adeudado por mi amigo X…

Todo, quedó ahí, al otro día, mi abuela me dio el dinero, luego de contarle la historia, fui y honre la deuda, saque a ese amigo del apuro, que juró que nunca más se sentaría en una mesa donde estaban personas que el no conociera.

Luego de ese episodio, siempre veía al amigo y me saludaba con mucho afecto, luego lo vi transitando los caminos de la demencia, ha estado recluido en varias ocasiones.

El episodio narrado consta de más de 50 años. anoche estando sentado en el patio de mi hogar, llegó , él, tenia hambre según me dijo luego de saludarme con mucho cariño y debo decirle que revivió en mi esa historia de mas de medio siglo.

Me la recordó tal como sucedió hace tantos años, de verdad que me impresionó, la lucidez, pese a que sigue afectado de su demencia, pero mi sorpresa y emisión llegó a lagrimas cuando uno de mis hijos hoy mayor de edad me contó, (Que ese «loco»,) lo había defendido un día en la playita de ese hotel cuando otros más adulto que él le querían agredir.

SE enfrentó a esos, abusadores, me contó mi hijo, diciendo que quien me ponía las manos encimas se las verían con el,porque ese muchacho era hijo de un gran amigo, que hace muchos años me salvo de una gran vergüenza, abrace a ese amigo de antaño que hoy transita caminos de demencias, sin importar coronavirús y juntos lloramos, nos despedimos no sin antes entregarle una científica.

Ya superando mis emociones, secándome las lagrimas, caí en cuenta que ese «loco», mi amigo X, es más agradecido que muchos políticos que han pasado muchos años debajo de una sombrilla protectora, ahora cuando la historia cambia, niegan a su protector y mentor, como Pedro, negó, a Cristo, cuando cayo en desgracia…

Alejandro Santana

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La Tremenda, mujer creativa, locutora versátil, que todos los días nos brinda sus encantos vocales desde la 90.7, de Palma,FM.

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