En pijama y a la distancia

CELESTE RAMÍREZ

Tiempos adversos y de confinamiento sanitario. Distanciamiento social para cuidarnos y para prevenir posibles contagios del virus llamado Covid-19.

Tiempo para responsabilizarnos de nosotros mismos y de nuestros seres queridos resguardándonos y procurar no salir a la vía pública, a menos que sea necesario, porque ante el panorama de salud mundial la sana distancia significa ganar salud.

No le restemos importancia al confinamiento sanitario social porque ello permitirá aminorar posibles contagios.

Hoy estamos a prueba en la cautela, la solidaridad y la templanza: virtudes y valores que nos deben unir en esta distancia personal y colectiva.

En tiempos tan difíciles, que sea la prudencia de las cosas… una defensa a la razón y convivencia.

«La distancia más corta entre dos puntos es una línea recta», apuntaba el matemático Arquímedes.

En la entrega pasada se destacó el poder comunicativo de la red y los accesos abiertos de conocimiento. La cuarenta nos otorga tiempos de cantidad para abrir horizontes de calidad.

Seleccionemos la información certera, veraz, seria ante la emergencia sanitaria, el conocimiento académico, científico y cultural que se oferta y que otorga la llave del mundo, a la mano, en nuestra sala, dormitorio, balcón, terraza, patio, escritorio, cama, cocina, comedor… en fin.

Seleccionemos, también, con agrado y a nuestro personalísimo gusto, todo el contenido de entretenimiento y ocio que está a la mano.

Hay cientos de opciones de estudio, aprendizaje y diversión para pasar el tiempo sin complicarse ni poner empeño en otras tareas que no infundan buenos ánimos.

“Los móviles ayudan a estar conectados a los que están a distancia. Los celulares permiten a los que se conectan mantenerse a distancia”, opinó el filósofo moderno Zygmunt Bauman.

Hoy, en este contexto pandémico, la conexión digital es una ventana para los afectos. Herramienta que alivia las ausencias, que acerca nuestros buenos deseos, que consuela en la lejanía.

Hoy una videollamada -cuando tiene fines de acercamiento familiar y para los amigos- se corona como una paradoja de intimidad y de distancia. Te veo y me ves, en ropa cómoda, con ropa de descanso y hasta en pijama; te invito, a través de una aplicación, a mi casa, a mi mundo familiar y privado.

Nos vemos y abrazamos de lejos -como a los toros- sumando el cariño.

Al escritor árabe Khalil Gibran atribuyen la cita: “Siempre se ha sabido que el amor no conoce su propia profundidad hasta la hora de la separación”.

Es posible.

En estos tiempos adversos saldremos avante del encierro.

A cuidarnos.

 

Alejandro Santana

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Usted, cree correcto pedir al que tiene la manera, que regale a los demás, aún en tiempos de crisis…

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