Enajenados sin dueños: Tema para reflexionar

 

 

POR: ALEJANDRO SANTANA

Había idealizado el siguiente titulo: Mis Locos Abandonados, pero una persona con quien compartí la idea me recomendó el titulo que estoy usando.

Sus razonamientos me llevaron a la reflexión por sus alegatos, me dijo que  el titulo de Locos Abandonados, no tenía particularidad entre los enajenados y nosotros los cuerdos porque al fin y al cabo todos estábamos locos.

Y todos estábamos locos, porque  quienes nos han gobernado desde la muerte del dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina,  habían contribuido a nuestra locura haciéndonos la vida más difícil en todos los sentidos.

Dentro del cerebro de todos nosotros me decía esa persona había algún tipo de trastorno debido a nuestras carencias materiales y espirituales.

Estar locos no es andar por ahí descalzo, harapientos sin aseo y casi desnudos, quienes tienen esa patología están más sanos que nosotros los que creemos que estamos sanos.

Es que ellos con su manera de actuar demuestran que están enfermos, su cerebro no funciona y no son conscientes de sus actos, pero es su única enfermedad,

Pero nosotros sanos en apariencia estamos enfermos del alma, hacemos daños con nuestro accionar, pretensiones y ambiciones desmedidas de ser cada día más “ilustres“, robándonos los recursos que se han puesto en nuestras manos para ser administrados.

Nuestras pretensiones de grandeza, nos hacen desear palacios, grandes extensiones de tierras, sustanciosas cuentas bancarias y varios autos de lujo sin importar que nos enlodemos hasta las pestañas con la corrupción, entonces eso te dice que si estamos más locos que los que realmente están padeciendo esa patología.

Porque el loco, no hace esos daños que los sanos hacemos a nuestra sociedad a nuestros conciudadanos que por robarnos el dinero del pueblo impedimos que los hospitales tengan medicamentos y otras cosas esenciales para atender nuestra salud, la salud de los más pobres.

Los afanes de riquezas, de ser poderosos económicamente es una enfermedad que se lleva en el alma y toda acción salida de almas enferma hace daños a nuestra familia porque los teneres no nos libran de los señalamientos ni los malos comentarios.

Hay que estar enfermo para que nuestras pretensiones de poder nos envuelvan en la desvergüenza y no nos demos cuenta del daño que hacemos a muchos a toda una sociedad que ha confiado en nosotros y nos ha puesto a administrar sus bienes.

Todo eso plantea unas preguntas, ¿Somos enajenados sin dueños? O locos abandonados? O tal vez los culpables de que en nuestras calles deambulen tantos enfermos mentales por nuestras irresponsabilidades?

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