Sergio el Loco, o el muerto vivo

 

 

PO: ALEJANDRO SANTANA

Este es Sergio, muestra su mano averidad producto de un machetazo que le daño los tendones de los dedos de la mano derecha

Hecho ocurrido en Barahona…

Su nombre es Miguel Alcántara, pero todos lo nombran como Sergio El Loco y no es que tenga algún desequilibrio mental, es que sus hazañas son de locos.

Igual se trepa en un poste de luz, arregla un electrodoméstico, electrifica una vivienda, repara una planta eléctrica, desabolla y pinta un vehículo o te trabaja en el drenaje sanitario de la casa,  es un  utilíti.

En síntesis, es un todólogo y no le importa si le pueden pagar o no por algunos de esos trabajos que realiza, es un loco bueno, dicen muchos.

Pero tiene una historia que contar, digna de reflexión para creyentes y no creyentes y nos la cuenta con esa tranquilidad aunque aún le duele el costado izquierdo, producto de un machetazo que le propinaron  integrantes de una banda de delincuentes.

Todo comenzó cuando uno de sus hijos tuvo una diferencia con un compañero de escuela y al Sergio enterarse, acude donde este en procura de conciliar para que las cosas no llegaran donde llegaron.

Hablé a eso de las tres de la tarde con la mamá del estudiante con quien mi hijo tuvo la discusión,  aparentemente todo quedó arreglado. ¡Pero sorpresa! En horas de la noche fui visitado por 6 jóvenes que la emprendieron a tiros contra mi casa, la Fiscalía  de Barahona recolectó varios casquillos de pistola en la escena del hecho, pero todo quedó ahí no se apresó a nadie en particular.

Los problemas continuaron y su hijo recibe una golpiza   de parte de los integrantes de la banda entre ellos el joven con quien su hijo había tenido problemas.

No obstante la agresión, nos cuenta, salió a buscar a los agresores para que las cosas no siguieran caminando, los contactó, pero luego de eso a las tres horas, lo sorprenden en un ciber, hurgando en una computadora.

En esta foto Sergio muestra la herida de su costado por donde se veia el corazón

Allí,  5 lo encañonan y uno la emprende a machete contra él, logrando propinarle  4 machetazos, uno en la cabeza que le abre el cráneo, uno en el hombro derecho, otro en la mano del mismo lado y el otro en el intercostal izquierdo por donde se le veía el corazón.

No pudo hacer nada para defenderse porque cada vez que se movía le hacían disparos como advertencia.

Herido de gravedad y tirado en el suelo, pierde mucha sangre, hasta que una persona lo recoge y lo lleva al hospital Jaime Mota donde se preparan cuatro médicos para operarlo de emergencia.

Dice que eran cuatro, pero en todo momento el vio a 5  médicos interviniéndolo hasta que clínicamente murió y aunque estaba en un estado de incociencia dice haber escuchado cuando uno de ellos dice, ¡ya lo perdimos, llévenlo para la morgue!

Agrega que aunque escuchaba todo no podía hablar ni moverse, se dio cuenta cuando lo suben a la camilla, para trasladarlo a la morgue.

¡Cuando pasé cerca del último médico que me quedaba a la vista lo agarré por la muñeca, lo apreté fuerte, pero aunque él se impactó los demás dijeron que se trataba de una manifestación involuntaria e inconsciente.

Dice que ahí escucho al 5to medico hablar y pedir a sus colegas que lo operaran, asegura que en ese momento abrió los ojos y vio una gran luz que literalmente lo cegaba y que desde la luz venia una voz, pero no entendió lo que decía.

Me abrieron nuevamente, a sangre fría, sentía las manos de ellos andándole por la herida del costado y sacarle unas gazas que  habían dejado en su interior cuando creyeron que había muerto.

Debo decir que antes de entrar en choc, cuando me subieron a la camilla en el quirófano logré ver mi corazón como palpitaba, fue ahí cuando perdí el conocimiento por breves minutos.

Sufrió también la rotura de los tendones  de los dedos de la mano derecha y aunque solo lo cosieron, puede mover aunque con limitación su mano.

Me operaron a sangre fría y fue la recomendación del 5to medico que él veía quien agregó que lo hicieran así a ver si reaccionaba, no había sangre disponible , soy O-negativa y los primeros que aparecieron no podían donármela, porque tenían Anemia, hasta que al final apareció un cristiano que le donó una pinta, tres horas después de haber salido del quirófano..

Refiere que ya operado, el 5to medico le dijo, es la última, no hagas venganza con tus manos, la venganza es mía.

Asegura que ya en la sala de recuperación y estando acompañado por un primo, se le presento una mujer, lo miró a la cara y sonrió, marchándose acto seguido, pero esa misma mujer fue al otro día en la mañana temprano y lo miró igual que en la noche y le sonrió nuevamente.

Enfatiza que esta vez le dijo a la mujer cuando se marchaba que quien era ella, y esta le preguntó volviendo a darle el frente, ¿tú crees, tú crees, tú crees? Esas tres veces a lo que él le respondió, en Dios, claro que yo creo en él.

Nos narra que la señora se le acercó y le puso la mano en la herida de la cabeza, en el hombre y la mano derecha y luego en el intercostal izquierdo, diciéndole  ¡estas sano, luego desapareció, hasta el sol de hoy no saben quien fue esa mujer porque los que estaban en el lugar nunca la vieron.

Ya repuesto dice que  ha venido reflexionando sobre el rumbo que debe tomar su vida y refiere que  antes de todo ese problema tuvo un sueño reiterado y es que veía a una gran carreta prendida en fuego que se llevaba la gente para el infierno, pero la misma voz que le hablo en su lecho de muerte le aconsejaba que se colocara para un lado de la casa para que no lo montaran a él,  ni a su familia.

No sé qué pasa, pero  siento que ahora estoy mejor que antes, pues antes del problema, me dolía mucho la columna, tenía tres hernias discales, para levantarme de la cama era una gran odisea, pero ahora hasta puedo saltar  y moverme con facilidad. Y sin dolor.

Mi vida ha sido muy compleja, me he caído de poste del tendido eléctrico, he recibido descargas eléctricas, pero también he recibido el llamado de Dios, de hecho antes de ese episodio, caí de un poste de luz y luego al cerrar la puerta de su vivienda se fue de bruce al suelo.

Cuando me ocurrió esa caída al cerrar la puerta, le comenté a mi  esposa, creo que Dios me ha estado haciendo un llamado, pero no he hecho caso, a lo mejor algo ocurrirá en mi vida que no podre ignorarlo, en mi lecho de muerte reflexioné sobre las caídas, la carreta prendida en fuego y en lo que el 5to médico me aconsejo.

No tomes venganza con tus manos, la venganza es mía, y en lo que le dijo la mujer desconocida, ¡Es la última, estas sano! Estoy sano, los médicos me lo aseguran y realmente me siento así, me he congregado, estoy asistiendo a una iglesia.

Sergio quiere compartir su historia y pedir que se ore a favor de quienes sin razón, ni motivo lo hirieron de muerte, llámenlo , su móvil es el 809-968-3512.

 

 

 

 

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