No soñemos con un desarrollo turístico en el Sur

Por Alejandro Santana

 

Parece que para evitar presiones y complacer solicitudes el Estado nos regaló esta joya de decreto, el cual celebramos con beneplácito cuando fue emitido.

Decreto 2125 de 1972, que establece como demarcación turística prioritaria el llamado polo o área turística de Barahona. Luego esa demarcación fue ampliada y nos emitieron el Decreto 0196 de 1999, que amplía el polo turístico.

Desde entonces, muchos hemos centrado nuestras esperanzas en un desarrollo turístico que anda a lomo de jicotea. Varios Legisladores de la provincia de Barahona han trabajado el tema y hasta lograron decretos y resoluciones que nos aportaban recursos para ir trabajando el tema de desarrollo turístico, (una legislación de la autoría del doctor Sucre Antonio Muñoz), ex senador perredeista.

Otros distinguidos representantes de la Provincia han seguido trabajando el tema de nuestro desarrollo turístico.

Han pasado varias campañas electorales y las ofertas y las promesas no se han hecho esperar, pero cuando se toca el tema, surgen los escollos, propios de un compromiso amañado y mentiroso.

De repente ya no nos desarrollaríamos turísticamente desde Barahona hacia Pedernales y otras zonas con vocación turística. Así de repente surge Bahía de las Águilas, porque nosotros los Barahoneros no tenemos playas propiamente dichas, o las que tenemos no son aptas para el baño pues son playas bravías.

Comenzamos a hablar de Bahía de las Águilas, aguas mansas, arenas blancas entorno paradisíaco, atractivos singular, pero ahí confrontamos un problema, las tierras propias para desarrollar el turismo tenían títulos, amañados, pero títulos que había que anular.

Un largo proceso judicial, jueces complacientes con las mafias, luchas, desesperanzas complicidad, hasta que surgen jueces probos que dan al Estado la propiedad de esas tierras, pero el más doloroso, Ocurrió el primero de mayo, Día Internacional del Trabajador, cuando el presidente de la República, licenciado Danilo Medina, nos visitó para poner en ejecución un Proyecto agroforestal de la provincia de Barahona.

 

Un proyecto que posiblemente impactará a los municipios de Polo, Paraíso y Enriquillo, los cuales tienen en conjunto una población de 30 mil 204 habitantes: Polo 9 mil 367 en el municipio de Polo, 10 mil 273 en Paraíso y 10 mil 564 en Enriquillo. La población a impactar directamente con el proyecto son unos mil 800 productores y sus familias. La producción más importante de esta zona es de café, por lo que la propuesta del mandatario viene a contribuir en mejorar las condiciones de vida de esta provincia de Barahona.

Y lo doloroso en todo eso es que el presidente habló claro por primera vez con relación a nuestro desarrollo turístico, cuando dijo: “No es fácil encontrar quien invierta millones de dólares en una zona que no hay nada ahora mismo, más que la belleza de sus playas”.

Más claro de ahí ningún gallo cantará en lo adelante, nuestro desarrollo turístico está en nuestras mentes, anhelos y esperanzas, pero la realidad desde el Gobierno ha sido otra y los decretos, leyes y resoluciones han sido puros ¡placebos! Por eso algunos comunitarios siempre insistieron cuando se comenzó a hablar de desarrollo turístico que también se desarrollaran áreas como la agricultura, apicultura y otras que nos permitirían mitigar la extrema pobrezas de las zonas donde el supuesto turismo nos beneficiaria.

El mandatario prometió que volvería nuevamente a la zona y que vendría con inversionistas con vocación de desarrollar el turismo, y uno se preguntaría ¿en base a qué? si el burocratismo en nuestro país hace las cosas imposibles, junto a las reglas del juego que nunca están claras.

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